Cuando pedir perdón no basta…

#yoconfieso

Si llego a escuchar a quien sea utilizando el término ‘bipolar’ de manera peyorativa, me hierve la sangre y siento unas ganas terribles de sentarlo por horas, sí, porque me tomaría horas explicarle lo que en verdad implica ser paciente con Trastorno Bipolar. Mi enfermedad es agotadora, pero resulta más agotador enfrentar el rechazo, el prejuicio, la burla y la falta de empatía.

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Sexo Bipolar

#yoconfieso

Me encanta desmentir y retar a los científicos, es mi hobbie favorito; aunque agradezco infinitamente sus estudios en Neurología, avances y descubrimientos gracias al análisis cualitativo, investigaciones empíricas y observación. Su sapiencia en la neurociencia no se cuestiona, pero yo soy paciente con Trastorno Bipolar desde que era adolescente y creo que eso valida por completo mi voz y opinión, pero en lugar de explicarles científicamente qué sucede con la Bipolaridad y el sexo, les cuento mejor mi propia experiencia.

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Carta desde un Hospital Psiquiátrico

#yoconfieso

Estaba encerrada en su cuarto, sola, con una bata color azul tenue, sin ropa interior, descalza y sentada en la orilla de la cama, con las rodillas contra el pecho, sus manos golpeando sin cesar su cabeza y las lágrimas resbalaban por su cara…

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Hipersexualidad. Enfermedad Promiscua.

#yoconfieso

Aquella mañana, desperté sola en una cama ajena, sin recordar, bien a bien, dónde estaba y porqué me encontraba, además, totalmente desnuda… Me incorporé, difícilmente, con un terrible dolor de cabeza, nauseas y mucha confusión. Tomé toda mi ropa regada por el suelo de esa recámara desconocida para mí, me vestí y, con temor, abrí la puerta y salí…

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Carta a un Bipolar – Parte 2

Si te he convencido de no dejar la medicación y una terapia psicológica, y seguimos bajo la premisa que realidad es meramente interpretación y percepción, quiero platicar que debido a la forma en la cual perciben nuestra condición aquellos que no sufren de un trastorno mental y son ajenos a estos menesteres clínicos, eres minoría. Y a lo largo de toda tu vida, tendrás que soportar que la gente nombre y se refiera a nuestra enfermedad de manera peyorativa, triste realidad, pero realidad, al fin y al cabo. Te das cuenta que existe discriminación laboral; ni se te ocurra decir que padeces la condición al momento de pedir un trabajo, pero cuando el estrés de un trabajo demandante, te lleve al límite, jugar la carta de la bipolaridad al presentar tu renuncia de un día a otro, siempre resulta benéfico, pues te dejan ir, te pagan lo que corresponde y te sueltan muy rápido, como si pudieras contagiar a los demás durante un episodio bipolar. No te ofrecen nunca poder gozar de una ausencia laboral para cuidarte, curarte, reinventarte personalmente y reinsertarte al mundo; eso, al menos, en México, todavía no ocurre.

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Carta a un Bipolar – Parte 1

La primera reacción, usualmente, es sentir enojo, miedo y confusión… esa mezcla de emociones se siente punzante en la boca del estómago, acelera tu ritmo cardíaco y provoca sudor y temblor en tus manos. De hecho, podrían aparecer unas ganas intensas de maldecir el mismo día que naciste; le cuestionas a Dios, a la vida o al universo, porqué si sólo menos del 2% de la población mundial escucha lo que un profesional en salud acaba de alertarte sobre tu cerebro, tú formas parte de las estadísticas… mucho menos comprendes lo que estás viviendo, no imaginas lo que realmente debes aprender a manejar el resto de tu vida, ni siquiera de manera superficial. Esa puede ser tu primera reacción… en mi caso, sinceramente, no lo fue.

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