Vete al carajo, 2020

#yoconfieso

“Siempre habrá alguien con una vida más miserable que la tuya,” son las palabras de un hombre sabio y que se me quedaron grabadas en la memoria aquella tarde que me las dijo. Esas palabras me han reconfortado en momentos de crisis, o de lo que yo considero una crisis. De lo que sea. Cuando mi ego me traiciona y siento que nadie puede estar más jodido que yo ni tener una vida tan caótica como la mía, se me vienen a la cabeza esas palabras seguidas de una imagen de niños muriendo de hambre en África (gran cliché, pero no hay nada peor en el mundo que esos niños).

Pero este año se lució. De los memes de murciélagos y cervezas, brincamos a un confinamiento absoluto que puso a prueba todo lo que somos. Apenas ayer era febrero, y seguimos sin saber cuándo podremos abrazarnos los unos a los otros sin temor de un contagio. Puta neurosis que nos van a dejar por un largo rato, me recuerda un poco a la pandemia de VIH en la década de los 80’s. Pero esta vez, pararon el mundo. Literal. ¿Quiénes? En realidad no lo sé y ni siquiera sigo como tal las noticias. Yo sólo sé que no sé nada.

Yo perdí muchos proyectos profesionales. Se retrasó mi presentación como escritora. Un tío murió por complicaciones de Covid19 y tengo conocimiento por lo menos de otros cuatro fallecimientos. Estuve sola con mis padres durante cinco meses. No vimos a nadie. Fue duro este encierro porque los dos están enfermos: mi padre de Alzheimer y mi madre de depresión. Pasé sola mi cumpleaños. El suicidio de una mujer con trastorno bipolar que era pilar para un amigo muy querido. Dejé ir a todos mis amantes. No tuve sexo. Sorteé una depresión de unos cuarenta días y, a la par de todo esto, estoy sumergida en dos procesos terapéuticos paralelos para liberarme del peso de dos silencios que cargué sola tantos años. No soy bipolar ni víctima, tengo trastorno bipolar y soy sobreviviente de violencia sexual.

Pero mientras escribo esto, se me vienen a la cabeza otra vez esas palabras, pero esta vez sí me valen un carajo, y merecemos creer que no hay nadie con una vida más miserable que la propia. Todos estamos heridos, cansados, frustrados, temerosos, en duelo, enojados. Si de por sí la incertidumbre es parte de la vida, ni siquiera sabemos dónde estamos parados, pero esta vez espero que sí sepamos hacia dónde tenemos que caminar.

Lo que me ha salvado de esta situación que nos tiene en modo supervivencia desde hace meses, es el arte y el sentido de comunidad. Produje mucha obra en esta cuarentena, pero lo que me mantuvo a flote fue el amor de tanta gente que camina a mi lado. Por eso siempre les digo que mi lucha es por el amor. Sólo eso nos va a salvar de nosotros mismos.

Que se vaya al carajo el 2020, año de mierda. Pero lo que debemos tener claro es que es necesario revertir ese odio que han logrado permear en nosotros gracias a la inteligencia artificial que nos controla desde hace algunos años y la falta de valores fue nuestra perdición. Nos bombardean con noticias falsas, provocando polarización y manipulación masiva.

Se está haciendo evidente la ley del más fuerte y si no paramos esta bola de nieve, vamos acabar todos enterrados. Debemos recuperar la capacidad que tenemos de hermanarnos, de colaborar juntos. Entender que necesitamos los unos de los otros. Debemos renunciar al narcisismo acrecentado por el concurso de popularidad en el que vivimos gracias a las redes sociales. Es esencial que podamos entablar diálogos conciliadores, sin tratar de imponer una opinión. Ser honestos. Dejar el consumismo y frivolidades. Alimentar el espíritu y cuidar nuestra salud mental. Fortalecer lazos afectivos. Tener en cuenta las diferencias que nos hacen únicos y buscar para todos condiciones justas y equitativas encaminadas al bien común. Es urgente terminar con la normalización de la violencia como un fenómeno social. Debemos respetar el planeta y prestarle la debida importancia al cambio climático. Rescatar valores como la solidaridad, humildad y tolerancia. Que la batalla sea por el amor y el estandarte que carguemos sea la libertad.

Que se vaya al carajo el 2020, pero solamente en nosotros recae toda responsabilidad de no volver a vivir un año como este.

De lo contrario, ninguna vacuna podrá salvarnos…

***

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, ballet enthusiast and tobacco is my fucking addiction...

4 comentarios en “Vete al carajo, 2020”

  1. Leyéndote en un tren rumbo al outback australiano, 12 horas de viaje. Te escribo más tarde que pronto dejará de haber señal. Te mandaré algunas fotos 😊

    On Mon, 28 Dec 2020, 8:09 am Manuscritos Bipo-sapiosexuales, wrote:

    > Escritora Sx Bipolar posted: ” “Siempre habrá alguien con una vida más > miserable que la tuya,” son las palabras de un hombre sabio y que se me > quedaron grabadas en la memoria aquella tarde que me las dijo. Esas > palabras me han reconfortado en momentos de crisis, o de lo que yo conside” >

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