Destino final

Talento emergente de Terror

Él estaba de pie, vestía con traje de diseñador, mocasines finos y sombrero. Llevaba un portafolio. Esperaba a su amada, en la estación de tren.

Con flores en mano y pensamientos vivos, recordando cada una de las cosas que habían pasado juntos… Esos días difíciles en los que no tuvieron ni una pieza de pan para alimentarse, pero aún así ambos pelearon por estar juntos.

Ella caminaba apurada, con sonrisa en el rostro, producto de una misión más cumplida, justo antes de partir, con su ahora esposo y el seguro padre de sus hijos.

Las luces de la estación del tren, le daban una claridad a aquel hombre para poder ver todo a su alrededor. Olfateó las flores amarillas. El aroma le recordaba tanto a ella, esas curvas de ensueño, su melena rubia y ojos color verde esmeralda. Amaba sus piernas largas, adornadas por tacones y vestidos, y podía perderse en su sonrisa que se imponía sobre cualquiera de sus otras curvas. Carismática, alegre, llena de luz, trabajadora. Ella era enfermera en una clínica local, donde compartía turnos con un equipo de otras once enfermeras, al servicio de la gente, necesitados de atención médica durante la pandemia.

Ella corría, pues podía verlo parado a unos 300 metros, sosteniendo un ramo de flores, y un rostro iluminado de emoción. Mientras aceleraba el paso, por su mente aparecían aquellas noches en las que hacían el amor, horas y horas sin parar. Incluso sugería posiciones, él obedecía con tremendo gusto. La penetraba de todas las formas posibles.

El hombre dejó caer una de las flores al piso, mientras observaba a su más grande amor acercarse con gran ímpetu, pero le regaló una sonrisa falsa y acartonada, mientras tomaba otra flor. La rompió.

A su diestra, el tren ya venía a toda marcha. Ella corrió lo más que pudo, pues un sentimiento de angustia comenzó a invadir su cuerpo.

Entre ellos habían menos de 100 metros de distancia, la enorme maquina rebasó a la chica, quien miró a su derecha y sus cabellos claros perdieron la forma, volviéndose una misma onda con el aire violento, sin perder de vista el tren que llevaba una velocidad endemoniada.

Giró su rostro hacia enfrente y él ya no estaba. Quedaron los restos de algunos pétalos y el ramo hecho mierda en el piso, junto con una nota.

Cuando ella llegó al lugar, se hincó. Recogió la nota. Las manos le temblaron mientras leía la nota y las lágrimas bañaron su rostro.

Si tu misión más importante en la vida era cuidar de los enfermos, debiste darte cuenta que tenías un paciente en casa, que no pudiste salvar.

Un policía alcanzó a ver lo ocurrido, y avisó al maquinista para así poder mover el tren. La gente comenzó a gritar, algunos morbosos guardaban silencio y con la mirada merodeaban, y los más sensibles se alejaron de inmediato, corriendo hacia la salida de la estación.

Cuando el tren avanzó, en las vías yacía el cuerpo del hombre, con la ropa rasgada y teñida de rojo, con huesos destrozados y una viscosidad asquerosa entre las ruedas del tren.

Bicho

***

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Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, ballet enthusiast and tobacco is my fucking addiction...

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