No es una “relación tóxica”, es violencia

#yoconfieso

La manera en la cual enunciamos ciertas cosas, lo único que provoca es esconder su verdadero significado. Se debe tener cuidado y no olvidar que somos seres de lenguaje. Y una palabra de moda es tóxica. Seguro existe un coach de vida que te ayuda a liberarte de tu “relación tóxica” o hasta de tu familia, de toda esa “gente tóxica” que existe a tu alrededor. Pero temo decirles que no hay personas ni relaciones tóxicas. Eso es violencia y justo por esta manera tan de moda de abordarla, se normaliza la violencia, o peor aún, se invisibiliza…

Podría hablar desde mi postura feminista o desde mi experiencia de tener trastorno bipolar, para explicarles por qué pienso que la toxicidad no aplica para los seres humanos, y que en realidad son personas y relaciones violentas. Empecemos a decir las cosas como son, si es que queremos ser agentes de cambio y salvar a la humanidad.

Es innegable la existencia del patriarcado. Todos vivimos en ese sistema hegemónico de violencia y poder. Y la violencia se escala. El de arriba, oprime al de abajo, y éste a su vez al que está debajo suyo y así hasta llegar a niveles de esclavitud. En pleno siglo XXI, muchos seres humanos no son libres aún. Este orden social en el cual hemos vivido desde el inicio de todos los tiempos, lo único que ha generado es involución. Es deplorable la situación que nos rodea, pero la creamos nosotros solos, bajo el poder del hombre blanco heterosexual.

Y este orden social permeó en todos la normalización de la violencia, al grado de que ni siquiera somos capaces de decirlo con todas sus letras. No es lo mismo ser “tóxico”, que violento. Ahora resulta. No, así no es. La violencia puede ser verbal, psicológica, física, emocional y/o sexual. A veces no es necesario siquiera alzar la voz para ser sumamente violento.

No hay una violencia mínima y una máxima, y la violencia no provoca nada bueno ni aprendizaje, sólo deja dolor y destrucción. Y todos podemos tornarnos violentos en cualquier punto de nuestra vida, pues simplemente al sentirte agredido, por puro instinto de supervivencia te defiendes y atacas. Esa agresividad no es como tal violencia, es un mecanismo de defensa y uno natural. La violencia implica poder. Siempre. Por algo dicen por ahí que lo más peligroso es darle poder a una persona sin educación.

Otra de las razones por las cuales creo que ahora enuncian como tóxicas a ciertas personas, es por un descuido absoluto de la salud emocional y mental.

Si buscas en Google “relaciones tóxicas” la primera definición que encuentras es la que sigue:

Una relación tóxica es una relación de pareja donde una o ambas partes sufren más, que gozan. Ambos se ven sometidos a un desgaste emocional con el objetivo de convencerse a ellos mismos de que pueden salvar esa unión.

Si eres una persona con buena autoestima, con inteligencia emocional, que ha comprendido la importancia del desapego emocional y sabe que nada es personal, no permites una relación que te haga sufrir. Cuando te respetas, crees en ti y no necesitas la validación del otro, no sostienes relaciones que te provocan dolor. Es así de sencillo.

Llegar a esa consciencia no es tarea fácil y una de las cosas más tristes es que no nos inculcan a procurar y cuidar nuestra salud emocional y mental. El estigma social de las personas que acuden a terapia psicológica y psiquiátrica aún existe y soy partidaria de que toda la gente asista con profesionales de la salud emocional y mental por lo menos una vez en su vida, en lugar de seguir a coaches, que sólo es gente que está de creativa viendo cómo se gana el sustento de vida, o de leer libros basura que te aseguran que en siete pasos vas alcanzar la felicidad y el éxito.

No es un paseo en el parque ir a una terapia. Son duras esas confrontaciones con uno mismo, y no cualquiera tiene el valor de reconocer tanto sus mezquinidades, como sus grandezas. Los procesos terapéuticos suelen ser dolorosos, largos y un tanto caros, pero son revolucionarios y me parece que sin importar la rama de la psicología, todas las terapias están encaminadas a que alcances paz contigo mismo, y cuando logras eso, no eres una persona susceptible a la violencia, pero aquellas que no tienen salud emocional y mental, son las que se enfrascan una y otra vez en “relaciones tóxicas”, que son en realidad ciclos de violencia. Nada más.

Entre la normalización de la violencia por el orden social en el cual vivimos y la poca importancia que le damos a la salud emocional y mental, no me extraña que proliferen las “personas y relaciones tóxicas”.

Ser víctima de violencia te aniquila en vida y el camino para convertirte en sobreviviente es pedregoso. Estoy convencida que la toxicidad no aplica para los seres humanos y recae en uno mismo el evitar personas y relaciones violentas. No importa quien sea.

Buscar justicia en este país es igual de complejo que encontrar un trébol de cuatro hojas, pero es necesario denunciar cualquier tipo de violencia, romper el silencio, hacer visible lo invisible, alzar la voz y decir las cosas como son.

De lo contrario, además de que el patriarcado no se caería jamás, muchas personas seguirán teniendo vidas miserables por sus relaciones interpersonales y serán incapaces de amar, que como les he dicho una y otra vez, sólo el amor es lo que nos va a salvar de nosotros mismos.

Por eso y más, no es una “relación tóxica”, es violencia.

***

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, ballet enthusiast and tobacco is my fucking addiction...

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