La dosis hace al veneno

Filosofía de nuestra #reinamaeve

«La dosis hace al veneno», nos dijo Paracelso -el alquimista- hace más de 500 años. Esta frase me llegó como una revelación y desde entonces la he aplicado como principio de vida. ¿Qué sería el veneno en este caso? El veneno en este caso serían los excesos o los extremos.

Afirmar que los excesos o extremos son como un veneno, parecería una obviedad, pero no lo es tanto. Pensemos en una polaridad: la bondad y la maldad. Sería fácil aceptar que un exceso de maldad es veneno para la persona, pero ¿acaso un exceso de bondad también lo es? Yo diría que un exceso de bondad terminaría envenenando a la persona, ya que por ejemplo, podría demostrar una incapacidad para defenderse o repeler lo dañino. Si un exceso de maldad puede matarte, un exceso de bondad también. En ese sentido, todas las cosas son veneno y nada está ausente de él. Paracelso incluso pensaba que era «la dosis» lo que diferenciaba un remedio de un veneno.

Entiendo que Paracelso aplicaba su principio primordialmente al uso de sustancias, y por eso es considerado el padre de la toxicología. Sin embargo, quiero compartir esta epifanía que tuve. Se me antojó que podría realmente generalizarse a otros aspectos de la vida de forma más abstracta. Además traducirse en una praxis basada en la moderación o en la mesura. Y van a decir: ¡Pero qué aburrición! Espérense tantito, es todo lo contrario, ahora les explico.

La moderación y la mesura son sólo un aspecto, porque podrías ser mesuradx y moderadx, pero intentar muchas «sustancias», luego entonces, hay también que pensar en la diversidad de las «sustancias». Una «sustancia» de forma abstracta podría ser una forma de ser, un hábito, una experiencia, una decisión. Un ejemplo simple, el hábito de tomar beber café. Paracelso diría que si tomas café de forma moderada no es un veneno, pero si lo tomas en exceso sí. Luego entonces si diversificas, es decir; a veces tomas café, a veces tomas agua, a veces refresco, a veces té; es más probable que cumplas con el precepto de la dosis baja y además disfrutes la diversidad de bebidas que el mundo tiene para ofrecerte.

¿Podría esto aplicarse a rasgos de personalidad, respuestas condicionadas, formas de pensar? Yo digo que sí, y más porque soy de las que piensan que existe mucho potencial en el ser humano y que no nacimos con rasgos fijos e inmutables o destinos ya trazados. En resumen, pertenezco al team Heráclito, y estoy de acuerdo con que el fundamento de todo está en el cambio incesante, que somos un devenir continuo –voluntaria e involuntariamente.

Y aquí entra algo muy importante, luego me encuentro personas que dicen que no cambian, ‘que son como son y ya’. Pero si el cambio es constante, lo único que se dice cuando no se puede cambiar es básicamente que no quieres hacerte responsable de ese cambio, que prefieres dejarte llevar por la inercia o circunstancias. Por el contrario, cuando eliges asumir la responsabilidad del cambio, cada experiencia se vuelve una aventura, cada idea un experimento y cada emoción un desafío. Esa experiencia, esa idea, esa emoción se vuelven una elección consciente que viene también con alternativas. Es el momento en que te preguntas: ¿Será que ya repetí mucho esta experiencia? ¿Será que me he obsesionado con esta idea? ¿Será que he abusado de esta emoción? Es ahí cuando decides aceptar o abstenerte a continuar. Aumentar o disminuir la dosis.

«Es la dosis» mi sentencia. El problema no es enojarte, llenarte de ansiedad, o de optimismo; el problema es acabar intoxicado. El problema no es explorar hasta las últimas consecuencias una idea, el problema es cuando esa exploración se vuelve obsesión y no permite siquiera imaginarte otra forma de pensar porque te echaste una sobredosis de esa idea. El problema no es tener experiencias en la vida y luego tropezar, el problema es que tropieces con la misma piedra de forma repetida sin romper el círculo vicioso.

Quizás, parte de hacerse más sabio es irse procurando una caja de herramientas, que te permita hacer del cambio un largo proceso deliberado de experimentación, aprendizaje y adaptación. Y con eso poder modular «las dosis» de nuestras experiencias, ideas y emociones.

***

Sigue a Maeve en Twitter: @reinamaeve

Si te interesa contactar con Maeve, puedes enviar un correo a: maevereina@gmail.com

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, ballet enthusiast and tobacco is my fucking addiction...

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