El feminismo incómodo

#yoconfieso

Creo que de las muy pocas cosas que le agradezco a las redes sociales, es que están dando visibilidad a muchas problemáticas sociales que durante siglos ni siquiera fueron consideradas como una situación crítica o violenta. Y, es por eso, que pareciera que el feminismo es tema de moda. No lo es, pero el ruido generado en redes sociales, alertó a todos sobre nuestra lucha que seguirá en pie, pese a quien le pese.

Cuando se habla de feminismo, lo primero que debe hacerse es situar el momento histórico. Algunas autoras lo remontan al siglo XIII cuando Guillermine de Bohemia creó una iglesia de mujeres, a la cual asistían burguesas y aristócratas, hasta que la secta fue denunciada por la Inquisición en el siglo XIV.

Pero podemos hablar de tres grandes corrientes feministas. El feminismo premoderno, que arranca con la obra de Poullain de la Barre y es un dato muy curioso. Es un hombre el que es considerado como el padre del feminismo. Poullain de la Barre fue un escritor y filósofo cartesiano y su obra más notable es “La igualdad de los sexos” publicada en 1673. Después está el feminismo moderno, iniciado por las sufragistas en Europa Occidental después de la Revolución Francesa; y el feminismo contemporáneo, que abarca el neofeminismo de los años sesenta y setenta y las últimas tendencias.

Lo último que es el feminismo, es tema de moda.

Para mí, la lucha feminista logra una verdadera autonomía con el movimiento sufragista, que buscaba terminar con la desigualdad jurídica y otorgar a las mujeres el derecho al voto. No se hablaba de aborto, violencia de género, feminazis, patriarcado, perspectiva de género, derechos humanos. De nada de eso se hablaba. Las mujeres lo único que querían era participar activamente en la sociedad y gozar de ese derecho.

Durante siglos, por no decir desde el inicio de todos los tiempos, la función social de las mujeres se limitaba a la procreación, el cuidado de los hijos y el hogar y existía una subordinación legal al hombre, ya fuera el esposo o el padre, en caso de que fuera soltera.

Con el logro de las sufragistas, las mujeres decidieron luchar por otros derechos civiles y así es como, desde hace más de dos siglos, las feministas estamos en plena contienda.

Para mí, el feminismo busca la liberación de las mujeres, pero también la de los hombres, eliminando las jerarquías y desigualdades entre sexos. Las teorías feministas son sistemáticas y estudian la condición de las mujeres, su papel en la sociedad y las vías para lograr la emancipación.

Pero seguimos buscando el camino para transformar esta situación.

Ahora, ¿por qué incomoda tanto el feminismo? A plena vista es un movimiento social que lucha por la libertad y el reconocimiento de los derechos de todas las mujeres, y sólo por eso es muy honorable su causa.

Incomoda, porque además de la ignorancia y el prejuicio existentes, esta vez no es un tema de educación solamente. Va más allá. La opresión de las mujeres se ha dado por el sistema hegemónico de poder y violencia creado por los hombres. En todos sus niveles. Este sistema se conoce como patriarcado. Tan famoso ahora.

Me duele escuchar a las mujeres que repudian el feminismo. Si tan sólo supieran que gracias a una mujer su voz es escuchada ahora, pensarían antes de decir que ellas no son feministas.

En México, jurídicamente los hombres y las mujeres somos iguales. Y se lo debemos a todas esas feministas que lucharon para lograr que, por lo menos, ante el Estado tengamos los mismos derechos y obligaciones que los hombres.

Pero en la práctica, los hombres continúan oprimiendo a las mujeres. Abunda la misoginia y la violencia de género está llegando a ataques crueles y atroces.

Las mujeres están hartas de ser abusadas en todo sentido. Ya podemos votar, tenemos acceso a la educación, existe inclusión social, laboral y cultural. Pero la opresión sigue y el Diablo está en el detalle.

El otro día me contaron una anécdota que lo demuestra. Una adolescente de 15 años fue regañada por sus padres por la forma en la que vestía. Vive en tierra caliente y llevaba puesto una blusa de tirantes y unos shorts. Llegó a su casa bastante alterada, pues un señor comenzó a gritarle cosas obscenas en la calle. Y cuando le dijo a sus padres, se encontró con un regaño.

El Diablo está en el detalle…

Yo soy feminista por dos razones. Soy sobreviviente de violencia de género y creo que todos los seres humanos, a pesar de las evidentes diferencias que existen entre los mismos, tienen el derecho de vivir en libertad.

Y las mujeres no somos libres aún. Simplemente vivir con miedo, es coartar la libertad y ese miedo es latente en todas.

Me alegra saber que existen mujeres, ciertamente privilegiadas en todo sentido, que no han vivido una experiencia que se conoce ahora como violencia de género, pero son las menos. Las estadísticas no mienten y México se encuentra dentro de los 20 países más peligrosos para vivir como mujer.

Si tan sólo se hubiera logrado una equidad real entre mujeres y hombres con la igualdad jurídica, el feminismo sería cosa del pasado. No exigimos demasiado, pero somos muy incómodas porque estamos desafiando el sistema.

Las palabras como feminismo, patriarcado, perspectiva y violencia de género y aborto son tan incendiarias, pues estamos derrumbando la estructura social y cada triunfo feminista pone en riesgo la perpetuación de la misma.

Además, en la era en la cual eres un don nadie si no expones tu opinión en redes sociales sobre el tema que sea, se agudiza la lucha contra el feminismo, y lo más alarmante es que esta invalidación se origina mucho por mujeres.

No tengo palabras de agradecimiento para aquellas mujeres que lucharon para que yo goce de libertad de expresión. Así de sencillo. Y es mi deber ahora luchar por todas, incluso las que me atacan. También me llena de esperanza ver a esos hombres pro feministas, que han trabajo su masculinidad y tratan de ser empáticos con nuestra lucha. Cada vez son más.

Seguiré siendo incómoda para muchos, pero creo en los principios fundamentales del feminismo y, por lo mismo, con mucho orgullo alzo el puño y a pesar del dolor que implica una lucha, seré incapaz de rendirme, pero sí seré capaz de llevarlo todo hasta sus últimas consecuencias.

Basta ya.

***

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, Ballet enthusiast, and tobacco is my fucking addiction...

2 comentarios en “El feminismo incómodo”

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