Mi luto por México

#yoconfieso

Como buena escritora, soy ermitaña. Salgo muy poco de casa. A veces me olvido del mundo entero por semanas. En encierro y entregada a procesos creativos, se me van los días. Pero si soy honesta, a veces ya no salgo de mi casa por temor. Sí. Temor. Entre tantas fake news que circulan en redes sociales y los casos verídicos, ya no me siento segura afuera de mi casa. Y mi desorden mental no implica agorafobia, simplemente prefiero no salir porque hacerlo es, inevitablemente, estar expuestos a ser una víctima más.

Todo en este país está mal. Todo. Y de algo estoy segura: los mexicanos somos de los primeros en extinguirnos. Estamos muy cerca del punto de no retorno.

Apenas ayer, fui al cine a ver El Rey León. Caí presa de la mercadotecnia y disfruté montones la película. Pero algo me llamó la atención. Antes de la proyección, pasaron un cine minuto de Grupo México donde presentan de manera muy emotiva y espectacular su tren (casi de primer mundo) que recorre el país entero brindando servicios médicos. No es casualidad que estén pagando esa publicidad justo ahorita. Tienen que limpiar su nombre, porque los medios viralizaron la noticia de un derrame de ácido sulfúrico en el Mar de Cortés.

Lo que es alarmante es la manipulación masiva a través de la publicidad y las redes sociales. La sobre carga informativa sólo está haciendo generaciones de idiotas, que se creen los discursos y mensajes difundidos en medios de comunicación sin cuestionar ni siquiera la fuente.

Poco a poco, nos están polarizando. Yo nunca he votado. Aunque sea una obligación. Pago impuestos. Pero no voto. No creo en la clase política de este país. Sin olvidar que somos un Narco Estado, no necesitas ser erudito en la materia para saber que vivimos desde hace décadas en una dictadura, disfrazada de democracia, a manos de gente tirana, corrupta, violenta, cegada de poder y robando dinero en la impunidad.

Además de la situación política tan lamentable, la inseguridad y violencia de género aumentan al minuto en nuestro país y no requiero de estadísticas, simplemente a mi alrededor hay muchas víctimas.

Una de mis amigas era abusada sexualmente de niña por un tío. Otra vivió un par de años un matrimonio de violencia. La maltrataron física, psicológica y sexualmente. Hace apenas unas semanas, murió por feminicidio la hermana de un amigo. Yo soy víctima de violación. Y el otro día, me subí a un Uber y me tocó una mujer como operadora. Nunca me había sentido tan segura en un Uber y se lo mencioné. Empezamos a platicar y, un poco de manera intencional, le conté que era víctima de violación. Una vez que terminé de relatarle mi experiencia, con la voz entrecortada y lágrimas en los ojos, me confesó que a ella su primo la violó muchos años y que a su prima le pasó lo mismo con su padrastro. ¿Necesitan más pruebas del patriarcado y del machismo en nuestro país?

Desaprobé, y lo sigo haciendo, los movimientos de denuncia anónima en redes sociales. Lo único que provocaron fue perder el foco de quiénes son en realidad víctimas y lo poco que se hace por ellas, además de originar una lucha entre hombres y mujeres basada en absurdos, al grado que, como consecuencia de esas conductas, hubo hasta un suicidio. Jamás negaré que infinidad de mujeres en México sufren acoso sexual y discriminación laboral y tampoco debe tolerarse. Ningún abuso es permitido. Pero, son más las mujeres que han sido víctimas de violencia de género y no ha habido justicia para ellas. Muchas no denuncian. Es una proeza probar que fuiste víctima de violencia de género y es usual que te culpen por lo sucedido. No hay empatía en las autoridades por las mujeres que se atreven a alzar la voz y defenderse. Las estadísticas no mienten y por algo la ONU declaró hace un par de años como pandemia mundial la violencia de género.

En fin…

Hace apenas unos meses, un par de sinvergüenzas, entraron a casa de una amiga a robar. Al no encontrar mucho de valor, se tornaron violentos, pero al final, escaparon. Ahí quedó el tema. La policía no hizo nada y tuvo la osadía de tratar de incriminar al papá de mi amiga en el delito. La denuncia en el Ministerio Público está perdida entre otras tantas más. “No hay avances en la investigación”, dicen.

Y hoy, salgo de mi casa. Cosa inusual. Fui con mucha ilusión a comer con mi primo – al que adoro pues ha creído mucho en mí – y en medio de la comida, recibimos una llamada de su hermano, preguntando si yo estaba con él y si estaba bien. En ese mismo momento, estaban extorsionando a mis padres. Recibieron una llamada, en la cual mi madre jura que escuchó mi voz gritando por ayuda, y les dijeron que, para que no me mataran, depositaran en un Oxxo 5 mil pesos y después de eso, les darían las instrucciones para pagar mi rescate. Ni les platico el cuadro de angustia en mis padres cuando por fin llegué a casa y vieron que estaba viva, sana y salva.

Me duele decirles que conozco más casos de víctimas, muchos, pero en algún momento debo terminar la entrada.

Estoy de luto por mi país. Han coartado mi libertad al provocar que viva con miedo y, aunque siempre será mi patria, ver la situación en la cual está sumido México, me causa deseo de emigrar lo más pronto posible, y ser ahora parte de las estadísticas del fenómeno mundial de migración. Pero, si no te sientes seguro en un lugar, ¿te quedas? Se llama instinto de supervivencia.

Ya no siento orgullo de ser mexicana. Y ni cien cine minutos sobre la grandeza mexicana (con el Huapango de fondo) que vea en YouTube me harán cambiar de opinión. Para mí, ya todos compartimos la responsabilidad y asumimos la culpa de haber llegado hasta aquí.

Y no me cabe la menor duda que vamos a ser de los primeros en desaparecer…

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, Ballet enthusiast, and tobacco is my fucking addiction...

2 comentarios en “Mi luto por México”

  1. Yo me fui de México por eso mismo. Cuando mi hijo de 4 años me preguntó que qué significaba ‘Descabezado’ supe que eso que llaman pais estaba podrido de raíz.
    Ahora vivimos en Australia (no encontré ningún otro país más lejano a México) y no pienso regresar jamás a México, ni de vacaciones.

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