El poder de los roles

#yoconfieso

Pareciera que cada vez es más complejo encontrar el amor. Ese “amor verdadero” que desde niños nos incitan a buscar. La eterna idea romántica de toparte con el “amor de tu vida”. Muchos solteros van caminando por la vida de manera nostálgica buscando a su otra mitad. Las razones de este fenómeno son muchas, como podría serlo que vivimos en una “sociedad líquida” como sostiene el sociólogo Zygmunt Bauman, pero si no tenemos cuidado, nos vamos a alejar cada vez más de ese único amor que tanto anhelamos…

El término “sociedad líquida” se refiere a que las estructuras sociales ya no perduran el tiempo necesario para solidificarse y ya no sirven como marcos de referencia para la acción humana. Bauman afirma que estamos en una transición de la modernidad <<sólida>> (estable y repetitiva) a una modernidad <<líquida>> (flexible y voluble). Según Bauman, este nuevo escenario social implica la fragmentación de las vidas y exige a los individuos que sean flexibles, dispuestos a cambiar de tácticas y abandonar compromisos y lealtades sin remordimiento.

Bajo estas condiciones actuales, el matrimonio es precisamente una de las estructuras sociales que se ha debilitado considerablemente. Cada vez es menor el número de personas que están dispuestas a adquirir el compromiso de construir un proyecto de vida a lado de alguien. Y es una ironía, pues a falta de un compromiso resulta muy complejo encontrar el amor.

Además del debilitamiento de estructuras sociales, creo que una de las razones por la cuales se ha vuelto cada vez más complejo encontrar el amor, es debido a la imposición de roles en hombres y mujeres desde la infancia.

El rol del hombre durante siglos ha sido ser el proveedor y sustento. Un hombre debe tener la capacidad de satisfacer las necesidades de su familia y adoptar una conducta de protección para la misma. El rol de la mujer se ha limitado al cuidado del hogar y los hijos. Esta diferenciación tan básica de los roles entre hombres y mujeres fue por mucho tiempo la establecida para lograr un matrimonio feliz.

Sin embargo, gracias a la liberación femenina, el rol de la mujer hoy en día es muy confuso. Somos una generación de mujeres que tuvieron la oportunidad de recibir una educación y nos adoctrinaron para ser auto suficientes y no depender de nadie. Nos impulsaron desde pequeñas a buscar un desarrollo personal y profesional. La inserción de la mujer en el ámbito laboral ha aumentado desde hace ya algunas décadas, lo que ha generado que gocemos de independencia, sobre todo, económica. Esto provoca la ruptura básica de los roles.

En palabras de una gran amiga: “¿Qué puede darme un hombre que no pueda conseguir yo?”

Es verdad que, gracias al movimiento feminista, la mayoría de las mujeres ya no busca que un hombre las salvaguarde y “mantenga”. Y esto genera un choque natural entre hombres y mujeres. Se resquebrajan ante nosotros los roles impuestos y esto puede originar una gran confusión que complica aún más la relación entre un hombre y una mujer.

Debemos quitarles el poder a los roles. No son necesarios, en realidad. Me parece que más allá de marcar diferencias entre un hombre y una mujer, lo que debe existir es una paridad. Esa palabra me gusta más que equidad. No es real la equidad, hay diferencias naturales y evidentes entre géneros. Y para lograr esa paridad es necesario gozar de los mismos derechos y cumplir con las mismas obligaciones. Así de sencillo. Pero en la práctica no sucede, todavía. No hemos derrotado al patriarcado, todavía.

Son innegables los cambios sociales que se han derivado en los últimos años y generan que sea una proeza encontrar a una persona con la cual te quieres compartir libremente y, con base en voluntad y acciones, la puedes amar. Somos una sociedad de consumo y desecho, narcisistas, ávidos de Likes. Todos es fugaz. La realidad virtual nos mantiene presos, vigilados y manipulados. La inteligencia artificial está a la vuelta de la esquina. No respetamos nuestro planeta. Somos la generación de la inconsciencia. Intolerantes y polarizados.

Ante este escenario, es imperativo ignorar roles de género y enfocarnos en lo que es verdaderamente importante para establecer un vínculo sólido, valioso y genuino y eso es compromiso, con uno mismo y con el otro con el cual decides escribir una historia de amor. El amor es un acto de voluntad.

Quitarle el poder a los roles es la única salida para que, recordando la capacidad que tenemos de amarnos libremente, sea más fácil encontrar el amor, aunque si les soy honesta, es mejor explorar otras maneras de amar, no creo en la monogamia y soy poliamorosa, pero ésa es otra historia.

Inmersos en la “sociedad líquida” y con la constante diferenciación entre hombres y mujeres, será una hazaña encontrar el “amor verdadero”, de corazón, les deseo suerte…

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, Ballet enthusiast, and tobacco is my fucking addiction...

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