De escritora a mesera

#yoconfieso

Cuando decidí hace casi tres años perseguir una carrera como escritora, estaba muy consciente que habría obstáculos y sacrificios. Nada me importó. Es mi sueño desde que aprendí a leer. El único. Y después de quince años dedicada a trabajar en Relaciones Públicas, renuncié a eso y siendo leal conmigo misma tomé la decisión de ir en busca de lo que en realidad me hace feliz: escribir.

Uno de los sacrificios fue cambiar mi vida diametralmente, sobre todo la parte económica. Perder mi ingreso fijo y estable me dio un poco de temor. Tuve que dejar mi departamento de soltera, regresar a vivir a casa de mis papás, vender mi coche y hacer uso de mis ahorros. Todo por el sueño.

Cuando concluí la escritura de mi primera novela, me quedaba ya muy poco dinero. Presa de la incertidumbre, sin saber cuándo publicaré y nerviosa por el camino que mi obra tomará, no tuve más remedio que regresar a trabajar. Llegó el día que me declaré en bancarrota y por primera vez en mi vida de “adulto independiente”, tenía la cartera vacía y escasos pesos en mi cuenta bancaria.

Una de las personas que ha creído en mí y ha jugado el papel de mecenas en mi vida desde hace tres años, salió a mi rescate. Al darse cuenta de mi situación crítica, me ofreció trabajo en su restaurante. Lo acepté. No tenía muchas opciones, en realidad. Y después de tanto tiempo sola, viviendo casi en encierro, dedicada a mi novela, me inserté en un mundo completamente desconocido para mí para ganarme la vida.

Los primeros días fueron caóticos. Era la supuesta gerente y yo no sabía ni cómo opera un restaurante y además debía rendir explicaciones a seis socios. Tengo un nuevo respeto por los chefs y los meseros y es muy demandante la industria gastronómica. Aprendí a ser mesera. Trapeé y barrí. Lavé baños y trapos. Saqué basura. Arreglé y limpié la bodega y al hacerlo me salieron un par de ratones. Me comprometí con el restaurante y comencé a operarlo basándome en puro sentido común e intuición. Poco a poco, la operación fue más fluida y las cosas comenzaron a cambiar en el restaurante. Desconozco adónde llegaré con el reto de mi mecenas de posicionar su restaurante, pero esta experiencia es invaluable para mí pues me ha enseñado tanto que sólo me comprueba que los sueños se pagan por adelantado. Y estas experiencias o te forjan el carácter o te lo destruyen, diría un hombre sabio que conozco.

Jamás imaginé lo que tendría qué hacer por no renunciar a mi sueño. Sin embargo, hoy lo único que sé es que cuando haces las cosas por amor, el resultado no será nunca negativo. El amor lo puede todo. Comprendí que salirte de tu zona de confort es arriesgado y complejo, pero solamente fuera de la misma, comienza la magia. Se requiere de valor para perseguir los sueños y esa búsqueda está plagada de obstáculos. Los grandes no se hicieron al primer intento.

Estos días he aprendido que lo verdaderamente importante de la vida es hacer lo que uno quiere. Estamos de prestado en este mundo y considero que debemos valorar el simple hecho de poder despertar cada día. La pasión, paciencia, tenacidad y madurez son críticos para cumplir sueños. No hay nada que no se pueda lograr. Tenemos la capacidad de aprender de nuestros errores y nadie lleva la cuenta de nuestros fracasos, por lo que si es necesario se debe empezar de cero otra vez. El no rendirse es fundamental y aunque a veces parece que no llegas adonde quieres estar, con cada acción te acercas a ese lugar tan anhelado.

No importa cuál sea tu sueño en la vida, lo que es importante es hacer todo lo posible por cumplirlo, pues nada se compara cuando se convierte en realidad y te das cuenta que todo aquello que deseabas posiblemente desde niño, lo has logrado y es ahí cuando comprendes que la resiliencia es necesaria para cumplir sueños.

Si tengo que lavar baños para ser una escritora consagrada, sin problema lo hago. En esta vida uno debe ser humilde y valorar lo que tenemos para poder ser personas de bien mientras estamos en búsqueda de nuestros sueños.

Atrévete a soñar, pero, sobre todo, atrévete a convertirlo en realidad. Nunca es tarde, para eso estás vivo y siempre será mejor un intento fallido, que un hubiera. Se los dejo de tarea.

 

 

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, Pilates enthusiast, and tobacco is my fucking addiction...

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