La falsa felicidad

#yoconfieso

Me parece que el ser humano persigue la felicidad creyendo ingenuamente que es un estado permanente. La definición de felicidad depende de cada mirada si comprendemos que la realidad es mera percepción e interpretación. Sin embargo, la obligación de ser feliz que nos ha sido impuesta está provocando que el ser humano se aleje cada vez más de esa supuesta felicidad.

Disertar sobre la felicidad puede ser muy impreciso y en lo personal creo que es una de esas pocas palabras que provocan profundas reflexiones. ¿Eres feliz? Cuando alguien me pregunta eso, siempre respondo: ¿Ahorita?

No podemos ignorar que crecimos con la premisa de que ciertas cosas proveen la felicidad: una pareja, un trabajo, hijos, amigos, viajes, estabilidad emocional, seguridad laboral, acumulación de riqueza. Al parecer hay un modelo establecido para que te asegures de alcanzar la felicidad como un estado permanente.

Al estar inmersos en la realidad virtual se ha desarrollado un comportamiento ciertamente extraño en los seres humanos. Es indispensable aparentar que eres muy feliz en las redes sociales. Debes ser el mejor en todo. Presumes tus logros. Compartes las fotografías de tus viajes y en las cuales sales muy guapo mientras te diviertes en situaciones sociales que se ven muy jubilosas.

Pero si estás pasando por un mal momento, ver la felicidad ajena en redes sociales, te puede provocar una depresión y no lo digo yo, lo concluyó Alex Jordan, Doctor en Psicología de la Universidad de Stanford. Y aun así, seguirás compartiendo tus “momentos felices” pues hoy en día parece que estamos obligados a demostrarle al otro que lo somos.

Otro factor que me parece aleja al hombre de esa felicidad que tanto anhela es que somos una cultura del desecho. El consumismo desmedido, provocado por los mensajes en la publicidad, nos ha convertido en personas que fácilmente se deshacen de algo para tener otra cosa supuestamente mejor. Y ojalá sólo desecháramos objetos, pero no, también rompemos relaciones personales sin problema alguno, pues todo puede ser reemplazado.

Otra conducta peculiar que está enajenando al hombre es generar relaciones a través de redes sociales y las aplicaciones para conocer gente. En lo personal creo que ninguna relación se construye bajo el azar y algoritmos. Pero en estas aplicaciones también es indispensable aparentar felicidad, belleza y encanto. Tener muchas coincidencias en estas aplicaciones puede originar un sentimiento de grandiosidad, pero ya no te importa el otro como ser humano, es un trofeo.

Si establecer un vínculo con otra persona es tan sencillo, no va a ser difícil romperlo. Y es probable que mientras revisas el catálogo de gente, buscando lo que sea que buscan en esas aplicaciones, no seas una persona “feliz”. Por lo mismo, es muy común que las supuestas relaciones que surgen a través de redes sociales y aplicaciones, están destinadas al fracaso. No implicó un compromiso conocer a alguien, por lo mismo, a la primera de cambios, cualquiera de los dos desaparece del mundo virtual y se termina la relación.

Yo estoy convencida que todos tenemos tres vidas: la secreta, la pública y la virtual. La secreta es la más auténtica por ser la más real. La pública son los comportamientos, convencionalismos y acuerdos tácitos que nos permiten socializar y la virtual es todo lo que queremos aparentar. Pero, ¿dónde entra entonces la verdadera felicidad?

Me parece que es inasequible la felicidad como objetivo único. Grandes filósofos de todos los tiempos han definido la felicidad y el común denominador es que realmente depende de nosotros.

Citando a Platón: “El hombre que hace que todo lo que lleve a la felicidad dependa de él mismo, ya no de los demás, ha adoptado el mejor plan para vivir feliz”.

Esto nos demuestra que hoy el ser humano se aleja cada vez más de la felicidad pues el sentirnos felices depende de la aceptación del otro y parece que es además una competencia de popularidad.

Alcanzar la felicidad bajo el modelo establecido y con estas conductas del ser humano, es una proeza. No es cierto que una pareja, un trabajo, hijos, amigos, viajes, estabilidad emocional, seguridad laboral y acumulación de riqueza proveen la felicidad. Y las redes sociales al parecer sólo han generado un comportamiento compulsivo de demostrar que eres feliz.

La felicidad debe ser producto de labor propia.

No es posible que sea un estado permanente. Estamos expuestos y somos vulnerables a hechos que no controlamos que pueden lastimarnos, provocarnos enojo, causarnos frustración… hay eventos que nos resquebrajan como ser humanos y es necesario vivir un duelo… y es natural que esto suceda.

Por eso creo que es más importante lograr paz con uno mismo. Si te sientes en paz contigo mismo y tu felicidad no depende del otro, serás capaz de disfrutar los momentos felices de manera más plena y enfrentar las situaciones dolorosas con mayor entereza, pues sabes que los problemas humanos son en realidad conflictos de emociones.

Cuando entiendes que en esta vida a lo que hay que apostar es a la paz, caes en cuenta que el ser humano comete un grave error cuando decide buscar la felicidad en el otro y en lo ajeno. Creo que la felicidad realmente se alcanza cuando tu realidad efectiva es quién eres. Si logras auto-conocimiento y salud emocional, es muy probable que goces de un estado pacífico en tu vivir cotidiano y serás capaz de experimentar las emociones humanas de manera libre.

La falsa felicidad en la cual vivimos lo único que está provocando es alienación y cuando nos hemos creído que en un simple libro vamos a encontrar la felicidad en siete pasos, me parece que sólo demuestra que el ser humano se está diluyendo lentamente y por lo mismo pareciera que es cada vez más inalcanzable la felicidad.

Si no eres una persona feliz, lo que debes realmente hacer es preguntarte qué podrías hacer para serlo y no echarle la culpa de tu infelicidad a tu entorno inmediato. Nadie está donde no quiere y está solamente en uno mismo lograr paz interior que equilibra y brinda la posibilidad de entender que la felicidad es efímera y no existiría sin momentos de tristeza, como bien lo afirmó Carl Jung.

Me parece que es necesario y muy importante liberarse de esa obligación de ser feliz si realmente queremos alcanzar una vida plena con sinfín de satisfacciones y aceptar que existirán siempre días en los cuales no será posible ni sonreír.

La disertación sobre la felicidad puede tornarse en infinita… simplemente confío en que estas palabras les hayan regalado una profunda reflexión, ya con eso yo soy feliz.

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Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, Pilates enthusiast, and tobacco is my fucking addiction...

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