Mi cita con un “coach”

#yoconfieso

Antes de terminar el año, paseaba por la vida melancólica y pensativa… es inevitable que en estas fechas uno recapitule sobre su existencia y paso por este mundo y caes en cuenta de lo que el tiempo ya se llevó… les comento que en estos días de reflexión acepté que tengo muchas ganas de enamorarme… de paso les recuerdo que lo que debe prevalecer entre nosotros es el amor… y por esa búsqueda incansable del amor que tengo… siempre termino escribiendo anécdotas…

Apenas hace unas cuantas semanas, acordé una cita romántica con un buen hombre que conocí en Facebook. Cuando acepté su solicitud de amistad, me saludó en Messenger y tras una conversación virtual agradable de un par de horas, me pidió el número de mi celular y comenzamos a platicar por WhatsApp… los rituales románticos de nuestra era… anduve de chismosa en su perfil y me pareció un tipo interesante por el contenido que comparte en redes sociales… Tras varios días de un chateo intenso, en el cual se mostró respetuoso y empático, me invitó a su departamento a cenar un sábado por la noche… sentía cierta ilusión de conocerlo, pero ya también domino que casi todas las relaciones que surgen a través de redes sociales y aplicaciones están condenadas al fracaso, así que no tenía grandes expectativas… Él fue muy honesto desde el principio y me dijo que no buscaba un compromiso, pero se vanaglorió asegurando que él sería un gran amante y me llevaría al éxtasis… Dudaba, pero siempre recuerdo que la vida, para bien o para mal, sorprende y de todo aprende uno…

Llegué a su departamento y no me enloqueció en persona, se veía mucho mejor en sus fotos de redes sociales. Entré apenada a su departamento y era un loft muy bonito en La Roma… me ofreció un té y después de prepararlo, nos sentamos en su sala a conversar. Platicando cada uno de su propia vida, pasaron un par de horas. Al cabo de un rato de una charla un tanto compleja por sus comentarios retadores… se acercó a mí y me besó… no sentí nada y él lo notó… tras el beso fallido, me preguntó si realmente buscaba un amante y mi respuesta fue un confuso No lo sé. Me resultó poco atractivo, no sentía esa química que se necesita para perder la cabeza por otro y algo no me cuadraba…

En ese momento, él se arrancó solo y comenzó a darme terapia. Es importante hacerles saber que este buen hombre se considera a sí mismo como Coach de Vida y está por abrir un centro integral para ayudar a las personas a lograr un bienestar físico, emocional y psico-social. Después de una hora escuchándolo analizar los problemas de toda índole que al parecer enfrentaba en mi vida, caí en cuenta que es una persona muy manipuladora porque por un breve instante le creí que necesitaba de su ayuda y logró sacarme lágrimas, pues me aventó un rollo sobre mi persona que yo estaba confundida entre lo que le me decía y lo que sentía… Comencé a dudar de mí… y creo que es obvio si estás oyendo a un perfecto desconocido hablar sobre todos los conflictos existenciales que supuestamente tienes y te impiden ser feliz… Sentados en la sala, sus palabras no paraban… y tomaba mi mano fuertemente… ya casi ahogada en llanto, le pregunté: “¿Cómo puedes ayudarme?” Me respondió que debía ir a su casa dos veces por semana y que tenía que pagarle lo que yo quisiera, pero era mandatorio el pago… En ese momento, supe que estaba frente a un charlatán. Primero me hizo creer que iba a ver la gloria a su lado en la cama, luego me dio una terapia gratis que ni pedí y por último me quiso reclutar como paciente…

No puedo empezar a explicarles todo lo malo que existe en esta situación. Pero antes de analizarlo, les platico que en cuanto escuché que me quería dar terapia, además de no saber si reír o llorar (yo sólo ando buscando amor) supe que debía largarme de ahí y lo más rápido posible… le mencioné que lo pensaría unos días, y pedí el Uber… cuando llegamos a la puerta de su departamento, me acorraló un poco, me besó y de paso me agarró las nalgas… llegó el elevador, salí de su casa y regresé a la mía… en eso acabó el supuesto gran amante que me llevaría al éxtasis…

Ahora lo verdaderamente malo… porque en el Uber me reía sola pues acepté que eso me pasa por creer que encontrar el amor es una tarea sencilla… pero lo que me parece que es imperativo entender de esta historia, es que tengan mucho cuidado en manos de quién ponen su salud emocional y mental. Yo he pasado por infinidad de psicólogos de todas las ramas y he visitado a muchos profesionales en salud mental… no los encontré en Facebook, no me ofrecieron una relación personal primero ni me coquetearon por un par de semanas en el mundo virtual…

Eso de entrada… luego, sin mi consentimiento y con solamente un par de horas de conocerme, me diagnostica como depresiva y me ofrece una terapia. Y la cereza en el pastel fue ese beso forzado y el colmo de todo el apretón de nalgas… un terapeuta profesional y con una firme convicción de ayudar al otro, sabe que no debe existir una relación personal con los pacientes… y cuando me quiso cobrar, supe que era momento de escapar. Ni siquiera está certificado para poder ofrecer una terapia y seducirme para después caer en la trampa y ser su “paciente” muestra lo poco ético que es.

Yo soy creyente que todos necesitamos terapia. Pero es importante decir que la terapia, si ha de funcionar, es porque realmente te interesa sanar. No puede ser impuesta, debe ser solicitada. La terapia debe ser un lugar seguro en donde hablas sólo de los temas que quieres abordar y con la guía de un profesional se comienzan a cerrar heridas, no es un espacio donde te besan a la fuerza y te agarran las nalgas. Como terapeuta no debes quebrar a tus pacientes la primera vez que los ves y sólo para que crean que necesitan de tu ayuda.

Sean cautelosos de en manos de quién pone su salud emocional y mental… una persona manipuladora, que engaña y acosa, no debe ser Coach ni del equipo de fútbol de su colonia…

Yo tengo a mis doctores de cabecera y mi salud emocional y mental son responsabilidad mía desde hace muchos años… pero jamás me he sentido tan ridículamente incómoda e invadida en una hora de terapia como me sentí esa noche en el departamento de este buen hombre que primero me iba a llevar al cielo, luego quiso hacer pedazos mi autoestima para reclutarme y cobrarme una terapia y de paso me agarró las nalgas…  just saying…

***

 

 

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, Pilates enthusiast, and tobacco is my fucking addiction...

Un comentario en “Mi cita con un “coach””

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