El multi-placer de un buen amante

#yoconfieso

Lo “bueno” de las mal-cogidas (y me refiero a esta aventura) es que por aproximaciones sucesivas es posible acercarte a lo que quieres, si de forma propositiva te alejas de lo que no quieres. Mejor aún para acelerar el proceso, es tener claro lo que quieres. Lo difícil, sin embargo, es tener una visión del destino sin haber llegado a él.

Por la época del fiasco en Tinder, también estuve en contacto con otro chico que se veía muy animado para un fuck date. Me prometió una cena con múltiples opciones de menú. Yo estaba reticente (después del fiasco), pero me atraía el hecho de que fuera jamaiquino y boxeador (que tal que, once you go black you’ll never go back, «guarra»). El problema es que no estaba de ánimos para correr riesgos, así que me inspiré en las metodologías de reclutamiento de personal y decidí llevar a cabo una entrevista “quasi-funcional” por texto.

Primero, me las ingenié para llevar la charla a temas sexuales (no es muy difícil ¿eh?). Ahí me “confesó” (risas grabadas) que le gustaba mucho el sexo oral.

—A mí me encanta que me la chupen— me escribió.

—Eso no es sorpresa, a casi todos les gusta. Lo interesante es saber si devuelves el favor —le dije.

—¿Te gusta que te chupen? Es que la mayoría de las mujeres con las que he estado no les gusta que baje a chuparlas— me contestó.

Whaaaaat???? Neeeeeeeeeeeext! Quedó descartado. Mira que echarle la culpa a las chicas… Si te interesa aprendes, practicas, te haces bueno, se nota, lo demuestras, y alguien –SEGURO– te lo agradece. En fin, es más fácil decir que ‘a ellas no les gusta’, que aceptar que eres un mozalbete dando sexo oral.

Continué mi búsqueda. «Ya olvidémonos de los “bonitos” envoltorios». Volví a encontrar uno de esos perfiles abiertamente sexosos, swipe rightmatch. Luego pasó un tiempito y me mandó un mensaje.

—¡Hola! Gracias por el swipe. ¿Qué buscas por aquí?— me preguntó.

Yo, como siempre, bien sincerota.

—Yo busco un amante que quiera explorar mi cuerpo, que se centre en mí y mi placer, y que no me trate como una muñeca inflable— respondí.

—¡Wow! Yo busco lo mismo. ¡Vamos a encontrarnos! Mándame una foto, te quiero conocer— me propuso.

—No mando fotos a quien no conozco. Y por ahora estoy ciscada después de una mala experiencia, así que no me quiero precipitar— le dije.

—No te preocupes, me has cautivado, tendré paciencia— me escribió.

Y así, me lo traje persiguiéndome como dos meses. Una por diva y dos porque, en realidad, vive en otro lugar y viene periódicamente a la ciudad a visitar a sus hijos. Aparecía-desaparecía, y luego volvía aparecer, sin que yo hiciera mucho esfuerzo. Cabe decir, que el caballero es un poco intenso, un día me envió más de 15 GIFs pornográficos. No es que no me guste el porno (aclaro) pero ¿más de 15 en un día? No sólo eso, cuando le conté que había tenido antes un squirt, me aseguró que todas las mujeres tenían la capacidad de hacerlo y que él me lo demostraría. Esto picó mucho mi curiosidad.

Un buen día me escribió:

—El viernes llego a la ciudad y me quedo una semana. Muero por verte—.

—No sé si pueda, estoy ocupada el fin de semana— me hice del rogar.

—La próxima semana, creo que el jueves me queda bien— le dije como opción.

—Muy bien, el jueves me embriagaré con tus fluidos —.

Llegó la fecha y la hora. En la primera impresión, me di cuenta que físicamente no era mi tipo y en automático me desanimé. Luego recordé que no es bueno dejarse llevar por las apariencias. Nos tomamos unos drinks y cenamos. Su charla fue aceptablemente amena, incluso divertida, sin deslumbrarme. Finalmente, subimos a su cuarto de hotel.

Decidí no ser mustia y relajarme (el alcohol ayuda). Me dio a escoger la música de fondo… puse Nina Simone. Nos besamos, me desnudó, me acarició el cuerpo, degustó mi humedad. Empezaba bien, me introdujo dos dedos, me estimuló con ritmo y firmeza… contundente… sentía venirme…y, de pronto, emanó el primer chorrito. Pensé: «Este amante sí que anda cumpliendo». En principio, podría decirse que podía irme satisfecha, dado que es raro que un hombre logre hacerme venir así de rápido. Pero como les explico que ESO fue sólo el principio.

Lo que siguió fue un torrente de estimulación oral y manual, con muy poco falo. Squirt dos, tres, cuatro, cinco… terminé perdiendo la cuenta. Calculo que debieron ser como unos siete u ocho. I swear. Mi favorito fue uno en donde sí me estaba penetrando, luego sacó su pene, me metió los dedos y me estimuló hasta que salieron los chisguetes. I PROMISE, ¡cómo película porno!

Terminé exhausta… literal, me exprimió por completo. Me abrazaba con firmeza, mientras se escuchaba en el fondo a Nina Simone, I wish I knew how it would feel to be free…

…I wish I could give
All I’m longin’ to give
I wish I could live
Like I’m longin’ to live
I wish I could do
All the things that I can do
Though I’m way overdue
I’d be starting anew…

Momento eufórico… mientras se atestigua la potencia del cuerpo. Ahí, tuve un momento filosófico, recordé a Spinoza. Qué mística y profunda es una de sus frases: ‘Nadie sabe lo que un cuerpo puede”. «Y yo menos».

Sigue a Maeve en Twitter: @reinamaeve

Si te interesa contactar con Maeve, puedes enviar un correo a: maevereina@gmail.com

 

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, Eco-friendly, Netflix junkie, cat-lover, Pilates enthusiast, bookworm, and tobacco is my fucking addiction...

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