Del mal sexo y otros demonios…

Una aventura de nuestra #reinamaeve

Toda aventura tiene el riesgo de ser positiva o negativa y cuando decides aventurarte, los resultados pueden ser sorprendentes tanto para bien, como para mal. Ya había tenido muchos golpes de buena suerte, así que en algún momento tenía que sufrir una mal cogida. ¡Cómo odio las malas cogidas! Ya sé que me van a decir: “Eso te pasa por andar buscando sexo casual en Tinder”. Pero no, las malas cogidas también me han pasado con mis parejas sexuales estables, y luego hasta ganan por número. Debe ser por ese enemigo llamado costumbre.

Y a todo esto, explícitamente, ¿qué es una mal cogida? Yo no sé que sea para los hombres, pero para una mujer, o al menos para mí, una mal cogida es aquella que carece de variedad e imaginación. En la que se mete y se saca de forma mecánica un falo, en la cual no hay juego de seducción ni un previo de caricias y sexo oral tan excitante.

Yo no sé ustedes, queridas, pero para mí el mete-saca por sí sólo no me genera placer. Me excita mucho como idea, y tal vez como símbolo, pero no tanto el acto en sí. El coito en sí me genera placer cuando ya hubo un muy buen preludio y luego juegas a explorar diferentes posiciones.

No hay nada más deprimente que encontrarse con un amante que carece de repertorio, creatividad e imaginación. ¿Qué les pasa a algunos hombres por la cabeza? Siempre me pregunto qué significa en términos de desigualdad y de poder. Al final, puede que el mete-saca sea suficiente para ellos, pero no para mí.

¿Cuál es la diferencia entre un mete-saca con una mujer, metérsela a una muñeca inflable o hacerse una chaqueta en casa? Tal vez los efectos de sonido (si a la mujer le gusta jadear para agradar el ego masculino). Como experiencia sensual y sexual, no le veo mucha diferencia. Sigo pensando… «Tal vez la apropiación de un cuerpo como objeto. Dudo que nos miren como personas».

Recientemente encontré un hombre en Tinder, más joven que yo y bastante guapo, por cierto. Me invitó a salir a los pocos días, no charlamos mucho por chat; quedamos en conocernos y platicar en persona. Era piloto de aviones de pasajeros, pensé que me iría bien ya que antes me había topado con un piloto que resultó muy buen amante (esa historia luego se las cuento). Pero este chico fue una terrible decepción, un fiasco sexual.

Al llegar su departamento, conversamos poco rato y comenzó a besarme. Sus besos eran planos, insípidos, sin un juego de lenguas. Empezó todo muy mal al querer arrimar el chile sin condón, insistía que era foreplay. No le creí, tanto tiempo oyendo la clásica mentira del mexicano: “na’ más la puntita”, una aprende a defenderse. Si la mula no era arisca, los palos la hicieron.

Finalmente se puso el condón y lo único que se le ocurrió fue empezar con el mete-saca en posición de misionero. A los cinco minutos se vino. Yo me reí. ¿Qué más me quedaba? Según que la que se tenía que relajar con lo del condón era yo (ya saben, nosotras siempre somos las exageradas), pero luego la risa juguetona y relajada por la precocidad de su eyaculación ya no le gustó (no aguanta nada). Ya sé, it’s disgusting. Y yo sé que a veces pasa eso de la precocidad, así que le volví a dar chance, y volvió a su técnica de mete-saca.

¿Dedos? ¿Lengua? ¿Besos? ¿Caricias? ¿Explorar un cuerpo? ¿Disfutar olores? ¿Descubrir una persona? ¿Para qué? Esta es la sociedad del consumo y los cuerpos están para la gratificación. Todo bien si es mutua. Lo que no me queda claro es ¿cómo podría una mujer gratificarse ignorando el placer del hombre? ¿Se puede eso? Así que en posición de estrellita de mar me quedé pensando: «Querida, tú no te mereces ser cogida de esta manera tan mediocre. ¿Qué haces aquí?» Esperé la pausa y dije: “Me parece que tú te la estás pasando poca madre, pero yo no, así que me voy”. Me levanté, me vestí, y me fui; como la diva que soy, con la frente en alto. A veces se gana y a veces se pierde. Es cierto que perder duele, pero es parte de la vida.

La manera de relacionarse entre hombres y mujeres en la era digital, me hace suponer que no soy la única mujer buscando sexo casual en Tinder o en otras aplicaciones, pero es necesario decirles a los hombres que tampoco es un mercado de carne y aunque el sexo casual carezca de un compromiso, no significa que sólo es importante su placer, meterla y sacarla hasta tener un orgasmo (requiere de menos esfuerzo masturbarse) y carecer de un juego previo de seducción. La naturaleza nos regaló una vida sexual sumamente placentera y es una lástima toparse con amantes que ni siquiera son capaces de excitar a una mujer o son tan egoístas que sólo buscan su placer.

Ronda por mi cabeza el pensamiento que de alguna forma tengo que mejorar mi proceso de selección y reclutamiento de amantes… ¿alguna recomendación?

Sigue a Maeve en Twitter: @reinamaeve

Si te interesa contactar con Maeve, puedes enviar un correo a: maevereina@gmail.com

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, Pilates enthusiast, and tobacco is my fucking addiction...

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