Todo en nombre del Amor

Filosofía de nuestra #reinamaeve

…when two people are under the influence of the most violent, most insane, most delusive, and most transient of passions, they are required to swear that they will remain in that excited, abnormal, and exhausting condition continuously until death do them part. And though of course nobody expects them to do anything so impossible and so unwholesome, yet the law that regulates their relations, and the public opinion that regulates that law, is actually founded on the assumption that the marriage vow is not only feasible but beautiful and holy.

George Bernard Shaw

Con esta cita, Stephanie Coontz comienza su libro sobre la Historia del Matrimonio (una lectura que les recomiendo mucho), y como su nombre lo dice, analiza los aspectos históricos de esta institución como forma de organización social. Tal vez nos parezca «natural» casarnos, arrejuntarnos o emparejarnos por AMOR (con mayúsculas, para darle su debida importancia), pero en realidad es un invento occidental relativamente reciente. El matrimonio inició como un contrato económico, decidido por un sin número de razones pragmáticas y casi ninguna romántica.

Es curioso que ahora en nuestra sociedad occidental, nos parece un disparate que la gente se case por otra razón que no sea el AMOR. Existe la moral implícita de que las cuestiones económicas o pragmáticas no son tan importantes, pero sí el amor, como una fuerza omnipotente capaz de derribar cualquier barrera y saltar todos los obstáculos (sobretodo si el AMOR es «verdadero»).

En nombre del amor, vamos buscando a nuestro soulmate. Y esta búsqueda es tan central en nuestras vidas actualmente, que cuando no se tiene una pareja, se justifica a las personas que “andan solas” o se sienten “solas”, olvidando que esas mismas personas tiene a su rededor mucha gente amándolas genuinamente (lo que pasa es que ese amor es con letras chiquitas).

En nuestra escala de valores, el vínculo de pareja es el primordial y el que debe satisfacer todas, repito TODAS, nuestras necesidades sociales y psicológicas. Así, nuestro soulmate no sólo debe ser nuestra pareja, sino amante, mejor amigo, confidente, la persona que más te conoce, la que sorprende con detalles románticos, la que nos desea fervorosamente, la que nos da identidad y transcendencia y nos reafirma que somos el ser más especial en su vida. ¡Menuda responsabilidad! ¡Y vaya necesidad narcisista! Ahhhh… y todo esto tiene que estar cimentado, no en un ejercicio de voluntad consciente —eso sería poco romántico—, sino en un impulso espontáneo de tipo somático: la infatuación y el enamoramiento (aka «maripositas» en el estómago).

He escuchado sinfín de historias de amor donde el chico dice (porque generalmente es un chico, sorry): “Es que no sé si me pueda comprometer porque no estoy enamorado”; o “No sé si me pueda enamorar” (meaning: no sé si pueda sentir las «maripositas» en el estómago contigo); o “Creo que ya no te amo porque ya no me siento como en el principio de la relación” (meaning: como ya no siento las «maripositas» del principio, yo creo que ya se me acabó el AMOR). Y así miles de frases non sequitur que podrían pasar a los anales de la pendejez, pero ni tan pendejez porque revelan mucho de la ideología alrededor del pensamiento amoroso. A mí en particular, me molesta que las «maripositas» sean usadas como prueba y justificación de cosas importantes como un compromiso, arreglo de convivencia o hasta una misma ruptura.

Y ya se imaginarán que así como el AMOR junta a las personas de forma irracional e impetuosa, también puede separar, y sin ninguna, repito NINGUNA, consideración. Una clásica historia es cuando alguien deja a su pareja (en general son los chicos, sorry again) porque se «enamoró» de alguien más. Lo más curioso es que nadie cuestiona una historia así, es de lo más normal y aceptada. Pues sí, ‘es que contra el AMOR no se puede ir’. Aunque tengas un compromiso que le antecede, y a veces con hijos de por medio, no importa, si ya te enamoraste de alguien más, es normal que abandones todo por ir a perseguir a tu AMOR (y de preferencia no mires atrás, en nombre del AMOR todo, repito TODO, se justifica). En el nombre del AMOR también se justifican los celos, la posesividad, las obsesiones, la violencia e infinidad de situaciones actuales de parejas…

Yo no sé ustedes pero yo llevo tiempo cuestionando el AMOR (de pareja) como eje principal de nuestras vidas y vínculo primordial. También me parece poco realista esperar que una sola persona satisfaga todas nuestras necesidades psicológicas y sociales, parece la receta asegurada para la insatisfacción y la decepción. Y que quede claro, yo no estoy en contra del amor o AMOR, estoy a favor del salir del cliché y explorar nuevas formas de convivencia amorosa más colectiva, más justa, más recíproca, más responsable, más diversa, más incluyente, y menos narcisista. ¿Quién se une?

Sigue a Maeve en Twitter: @reinamaeve

Si te interesa contactar con Maeve, puedes enviar un correo a: maevereina@gmail.com

 

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, Pilates enthusiast, and tobacco is my fucking addiction...

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