Nuestro encuentro con un sociópata Parte 1

#yoconfieso

La sociopatía es un comportamiento en el cual las personas no muestran ninguna empatía por el otro y no existe en ellos remordimiento por sus acciones y las consecuencias que pueden tener. Pero en lugar de confundirlos con terminología científica, preferimos contarles una historia.

Pocos días después de lanzar este blog, me contactó un tal Cristóbal por Facebook. No lo conocía ni siquiera en persona y no teníamos amigos en común, pero decidí aceptarlo pues me compartió algunos textos de su autoría y me parecieron interesantes. Me encontraba reclutando escritores y me agradaba la idea de que Cristóbal formara parte del colectivo. Así comenzó nuestra amistad.

Yo estaba enfrentando un cuadro de hipomanía derivado de mi enfermedad y, en muy poco tiempo, encontré empatía en Cristóbal. Comenzamos primero platicando por el chat privado de Facebook, después en WhatsApp y concluimos con infinidad de llamadas telefónicas (una tuvo una duración de más de cinco horas). En cuestión de un par de semanas parecía que Cristóbal era mi nuevo mejor amigo. Su apoyo se convirtió en mi ancla durante esos días. Me llamaba todo el tiempo, mañana, tarde y noche; se preocupaba por mí, me aconsejaba, me escuchaba, me hacía sentir protegida y me daba gusto el haber encontrado a un nuevo amigo sincero, esos nunca sobran en la vida.

Después de un mes en el cual Cristóbal ofreció una amistad verdadera, incondicional y perdurable, desapareció sin aviso y sin dejar rastro. El jueves de Semana Santa habíamos quedado de conocernos en persona, pero justo ese día se esfumó de mi vida. Nunca más volvió a llamar, no respondió mis mensajes aquel día, me “dejó en visto” y se lo tragó la tierra. En un principio me mortifiqué pues no creía que, sin más ni más, dejara de apoyarme como el amigo que dijo ser por un mes.

Lo tomé como si nada, pues vaya, ni siquiera lo conocía en persona ni amigos en común. Era un perfecto desconocido. Me pareció que no valía la pena perder el tiempo con gente que ignora y no da la cara, así sea para decirte que ya no le interesa hablar contigo. Tenía, además, otros pendientes en mi vida que no podía descuidar y el que Cristóbal dejara de llamarme, no fue grave, repito, ni siquiera lo conocía en persona y como siempre creo que nada es personal, después de un par de días en los cuales entendí que jamás volvería a saber de él, dejé de pensar en eso y seguí como si nada mi camino.

Poco tiempo después, me reencontré con una amiga del pasado que acudió a mí debido a que se encontraba lidiando con una decepción amorosa y me comentó que su historia podría convertirse en una entrada de mi blog. Quedamos de vernos para que me platicara sobre su experiencia y nos reunimos en un café.

Cuando llegué, ella se encontraba ya sentada y su semblante me preocupó. Se veía muy alterada y me sorprendí de verla así, pues siempre ha sido una mujer alegre, luchona, auténtica, con la frente siempre en alto y haciendo un chiste de todo lo posible. Ese día la tristeza se asomaba en sus ojos.

Comenzó a relatarme su reciente corazón partido y en poco minutos me di cuenta de que el hombre que la había lastimado era, precisamente, Cristóbal. Enmudecí.

Cristóbal irrumpió en la vida de mi amiga también a través de Facebook. Pero él no era un desconocido, de hecho, era muy cercano a su familia. Hijo putativo de su padre y amigo de su hermano. Eran más de 25 años de relación con su familia, así que cuando coquetamente saludó a mi amiga en Facebook, ella sin dudar continuó la conversación, pues para ella sí era un conocido y ya lo tenía entre sus amigos.

Cristóbal le escribió para pedirle su teléfono, para platicar con ella y ponerse al día. Tras pedirle el teléfono, le llamó para salir ese mismo día y la invitó a tomar un café. Ella había escuchado durante toda su vida a su padre, a quien ella adoraba, hablar maravillas de Cristóbal. Con confianza ella aceptó la invitación.

Ella llegó primero y a los pocos minutos apareció él. En cuanto la vio, le dio un gran abrazo y se desbordó en halagos diciendo que casi no la reconoce de lo guapa que estaba. Platicaron por varias horas de todo lo que había sucedido en sus vidas. Una charla amena, interesante y Cristóbal insistía mucho en el gran amor que le tuvo a su padre.

Tanto mi amiga, como Cristóbal, se encontraban un tanto decepcionados de las relaciones de pareja, como muchos de nosotros, pues eso del amor cada vez es más complejo de encontrar. Cristóbal le recordó la primera vez que se vieron años atrás en su casa de Acapulco y tanto él, como ella, reconocieron que hubo atracción en aquel momento. Cristóbal no era un desconocido para ella, y sus referencias eran impecables. Fue así como comenzó su historia de amor.

… continuará…

 

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, Pilates enthusiast, and tobacco is my fucking addiction...

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