Sexo Bipolar

#yoconfieso

Me encanta desmentir y retar a los científicos, es mi hobbie favorito; aunque agradezco infinitamente sus estudios en Neurología, avances y descubrimientos gracias al análisis cualitativo, investigaciones empíricas y observación. Su sapiencia en la Neurociencia no se cuestiona, pero yo soy paciente con Trastorno Bipolar desde que era adolescente y creo que eso valida por completo mi voz y opinión, pero en lugar de explicarles científicamente qué sucede con el Trastorno Bipolar y el sexo, les cuento mejor mi propia experiencia.

Mucho se discute acerca de la libido en los pacientes con Trastorno Bipolar. Se ha “comprobado” que el deseo sexual en pacientes lidiando con un episodio se altera por tres causas: hipersexualidad durante fases maníacas; carencia de deseo sexual durante los cuadros depresivos y por el efecto secundario de los medicamentos que provoca anorgasmia. Todo eso es completamente cierto, no está en tela de juicio, pero nadie habla de las consecuencias cotidianas que implica tener esas conductas sexuales y es muy complejo como paciente con Trastorno Bipolar tener una vida sexual sana, constante y placentera… O encontrar una pareja con quien sostener una relación funcional y duradera.

Es cierto que los medicamentos afectan nuestra libido, casi la nulifican. Pero eso parece importarle poco a la manía. Cuando entras en una fase maníaca, si no encuentras una salida y desahogo sanos a ese exceso de energía y grandiosidad para revertir la manía, te pones a coger como conejo. Mañana, tarde y noche. La hipersexualidad no es promiscuidad… Creo que todos los seres humanos quieren cogerse con la mitad de la gente que conoce (por lo menos), pero eso se llama deseo sexual. La hipersexualidad no es deseo sexual, ni de cerca; es una verdadera compulsión y atrae más el sentimiento de PODER para atrapar a alguien y tener sexo con esa persona para llevarse un trofeo más y aumentar la lista de aventuras, pues somos tan únicos y atractivos, que cualquiera cae a nuestros pies. Pero eso es lo que piensa nuestra mente dominada por una química cerebral inestable. No lo pide el cuerpo, lo pide nuestro cerebro.

Cuando estoy estable, en control de mis emociones y me puedo gobernar como individuo sano, no me interesa cogerme al bar-tender en el baño del antro, o al chofer del ADO escondida entre camiones, o a ese borracho en la cantina que ni siquiera puede hablar y se queda dormido después de coger en un hotel de paso. Todas son historias reales y podría contarles unas 150 más. Normalmente estoy intoxicada con alcohol y drogas cuando me pongo sola en situaciones de peligro y riesgo y busco sexo como predadora furiosa y hambrienta en una cacería.

Cuando recuperaba sobriedad después de las noches sinsentido, me daba asco verme al espejo y eso nadie te lo explica científicamente. Sin embargo, si la manía no se revierte, a pesar de llorar algunas horas por no saber qué te sucede en la vida debido al pésimo manejo de tu sexualidad, vuelves a la cacería. Una y otra vez. Te coges sin dudar, y a veces sin protección, a un desconocido y puedes hasta pagar por tener sexo cuando no ligaste una noche. Cuando la manía se convierte ya en cuadros psicóticos, es momento de encerrarte en un hospital en el Pabellón de Psiquiatría por varios días, ajustar dosis o cambiar el tratamiento farmacológico sin olvidar la terapia psicológica.

Las fases maníacas, aún cuando son hermosas y seducen peligrosamente, terminan por romperte en mil pedazos, con una autoestima resquebrajada. Endeudado económica y moralmente. Todo lo pierdes. Aparece en silencio la depresión, y por varios meses ni siquiera te apetece coger, porque nadie coge cuando está enfermo, y más cuando ni siquiera tienes ganas de seguir viviendo. El sexo no es prioridad en los cuadros depresivos, ni siquiera te masturbas.

Apoyado de un tratamiento integral, logras estabilidad y funcionalidad y puedes tener una vida sexual sana, si te da la gana. Puedes alcanzar ese derecho universal. Lo necesitas y mereces. A nadie se le debe negar el goce de su sexualidad.

El sexo tiene infinidad de connotaciones negativas en mi propia historia de vida, por lo mismo, me representa un esfuerzo inaudito tener deseo sexual sano y natural… Y se vuelve complejo encontrar una pareja, enamorarse y mantener una relación funcional. El sexo es fundamental para que una relación de pareja funcione… Se termina el sexo entre una pareja y se escapa el amor inmediatamente…

Vivir por varios meses en fases maníacas o cuadros depresivos, provoca mucho desconcierto en las parejas de pacientes con Trastorno Bipolar, pues pueden existir infinidad de infidelidades o ausencia real de actividades sexuales. Además, explicarle al otro tu larga lista de “amantes” es muy embarazoso y difícil. Si sumamos el machismo y la doble moral que caracteriza a la Humanidad, me han llamado Puta varias veces, desde que era adolescente… Si hubiera cobrado en mis fases maníacas, sería millonaria, pero no lo hice, por lo tanto, sólo soy hipersexual y es un síntoma de mi enfermedad, no soy prostituta, que detrás de esas mujeres (y algunos hombres) paradas en la calle después de la medianoche, con medias caladas, escote y tacones de aguja, abundan criminales y delitos. Eso es ser prostituta y sería muy interesante conocer la historia de vida de alguna de ellas, antes de enjuiciar y emplear coloquialmente el término de prostituta de forma peyorativa.

Las peleas con tu pareja por sexo son las discusiones que más agrietan el corazón. Es complejo encontrar una pareja que entienda nuestra hipersexualidad o carencia absoluta de deseo sexual, nuestra anorgasmia y, a veces, pueden postergarse esas conductas sexuales por semanas que se convierten en meses. Una persona con salud emocional y mental, presenta todos los días deseo sexual y el no poder coger con tu pareja de manera espontánea, llevando una vida sexual sana, confunde a quien sea y se desata la guerra…

Para lograr una vida sexual sana, plena y placentera como paciente con Trastorno Bipolar, y como para quien sea, se empieza con la excitación mental… Por eso, es fundamental contar con una pareja a quien debemos amar en la cama justamente por lo que hace afuera de la misma. Una mente excitada es el mejor afrodisiaco. Conectar en un plano intelectual y generar vínculos emotivos sólidos, le permite a quien sea, tener una vida sexual divertida y ardiente… Somos seres de deseo y mientras más lo alimentemos, más ganas tendremos de coger y los pacientes con Trastorno Bipolar podemos dejar atrás las connotaciones negativas provocadas por una sexualidad ingobernable en fases maníacas o cuadros depresivos.

Por lo mismo, además de todos los beneficios que existen al contar con un tratamiento integral, es importante comprender que la hipersexualidad y carencia de deseo sexual no son parte de una conducta sana, es la bipolaridad atacando, con intención de aniquilar, pero si estás estable puedes gozar de una sexualidad sana, sabiendo que todo aquello que fue generado en nuestros días de desenfreno y extravagancia o nuestros días completamente vacíos y negros, es nuestra enfermedad, no nuestro libre albedrío.

Estable, libremente, y con la voluntad como estandarte de vida, estableces la sexualidad que deseas ejercer con tu pareja, pues cada quien decide lo qué experimenta en asuntos de alcoba, y aunque el Trastorno Bipolar y el sexo no se llevan bien, si logras meter a la jaula al verdugo que intenta doblegarte, puedes ser un conejo cogelón, sin ponerte en situaciones de peligro y riesgo y disfrutar sin remordimiento alguno el placer más excitante que puede descubrir y gozar cualquier persona: el sexo.

 

sexo y bipolaridad

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, Pilates enthusiast, and tobacco is my fucking addiction...

6 comentarios en “Sexo Bipolar”

  1. Se agradece esta excelente revisión. Tu sinceridad y cercanía es de gran aporte para quienes estamos en esto. El leerte me sirvió de compañía, pues muchas veces por callar (esconder) nuestras horribles experiencias, pasamos la vida cargando con una mochila de culpabilidades en soledad que nos hace más difícil el poder avanzar. Un gran abrazo

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  2. Hola
    Espero encontrarte un día en tu fase maníaca y yo en la mía porque nos entenderíamos muy bién sabes? (haha broma) Soy Bipolar y siendo hombre me pasa algo muy similar a lo que he leído, te felicito por tu valentia de contar lo que has vivido, sigue asi de fuerte como eres. Un beso

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  3. Te felicito y valoró tu fuerza de voluntad para expresar tu verdad y compartirla con quienes de una y otra forma nos vemos inmersos en el asunto. Me podrías indicar ¿qué se debería hacer como pareja de una chica bipolar para que ese impulso o deseo por tener sexo desenfrenado pueda ocurrir con su misma pareja y no con otras personas extrañas? Crees qué eso sería posible? o es parte del trastorno el hacerlo con personas diferentes como para experimentar esa sensación de poder y superioridad de la paciente bipolar. Porque esto contribuiría a que muchas parejas no tengan problemas por mantener sexo con personas ajenas. Es esto posible? De antemano te agradezco por tu respuesta. Muchas Gracias.

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    1. Hola Pepe, gracias por tus palabras y por leerme.
      Qué difícil pregunta me has hecho, pero desde mi punto de vista sí es posible que un paciente con Trastorno Bipolar pueda tener una vida sexual sana con una sola pareja. Todo se puede. Yo lo he hecho un par de ocasiones y estoy justo ahorita redescubriendo mi sexualidad con un hombre maravilloso.
      Me parece que es imperativo la comunicación con tu pareja bipolar cuando esté en una fase estable y llegar a acuerdos.
      No puedes ser rehén de tu chica, ella también debe poner de su parte para que funcione, es mera cuestión de voluntad.
      A mí lo que me funciona para manejar esa grandiosidad y deseos desenfrenados durante mis manías, es encausarlo en creatividad y escribo. Eso me salva y le da un poco de sentido a mi condición. Además es muy importante hacer ejercicio y tener un tratamiento integral y yo no soy profesional de la salud mental, sólo comparto mi testimonio como paciente.
      Te mando un fuerte abrazo y si quieres platicar por otro medio, incluso en persona, me puedes mandar un correo.

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