Un síndrome silencioso y peligroso…

#fuckdaddyissues

Es lugar común que las mujeres tengamos “daddy issues”. El complejo de Electra es manifestar amor por el padre y presentar rivalidad con la madre. Si este complejo no se erradica de nuestros corazones, nos puede joder la vida…

Recuerdo con claridad aquella tarde hace ya muchos años, platicando con mi madre, y jamás olvidaré una frase de la conversación: “Tu padre me adora, pero los verdaderos amores de su vida, son tú y tu hermana”. Esa frase la he analizado con cada terapeuta que he visitado a lo largo de muchos años…

Me partió el corazón escucharla. Realmente sentí a mi madre como una rival y reconozco que me causaron cierta repulsión sus palabras. El amor de mi vida no puede ser, de ninguna manera, mi padre, al menos no para mí.

El primer referente que tienen las mujeres de amor, es su padre. Hoy en día, y me parece muy correcto, el padre se involucra mucho más en el cuidado y educación de sus hijas que hace algunos ayeres. Las peinan, juegan y se disfrazan junto con ellas. Se dejan maquillar la cara y pintar las uñas, hasta se ponen moños en la cabeza. Recuerdo hace poco ver un video en Facebook de padres que durante la clase abierta de ballet de sus pequeñas, se pusieron mallas, zapatillas y hasta un tutú, para bailar al ritmo de un piano con sus hijas.

Sí, el primer amor de nuestra vida como mujeres es nuestro padre y usualmente buscamos en nuestras parejas una copia de nuestro propio padre. Es un cuento de nunca acabar.  Los psicólogos afirman que se repiten patrones de conducta, mismos que observas en tu propia casa desde que eres una niña pequeña.

Me gana la ternura cuando veo a padres de la mano de su hija o la llevan en hombros paseando en el parque o un centro comercial. Es una escena encantadora. Pero como mujeres debemos separar el amor paternal del amor de una pareja. El hecho de que tu padre sea un machista, violento o alcohólico, no significa que tu pareja será igual, no debe serlo y necesitamos comprender que no es sano buscar en tu #partnerincrime una versión joven de tu padre…

Lo complejo es, como diría Lacan, matar (metafóricamente) a nuestros padres para lograr autonomía respetando el libre albedrío para escoger a la pareja que más nos convenga en todo sentido para caminar a su lado, por el resto de nuestros días o hasta que se acabe el amor y seamos felices con alguien más.

Jamás vamos a satisfacer por completo las expectativas que nuestro propio padre tiene sobre nosotras, sus “princesas”, que deben cuidar y angelar cada día de su vida. Pero lo peligroso es tomar como ejemplo a tu padre, para bien o para mal. Los padres antes de serlo, deben recordar que son la pareja de otra mujer, no de sus hijas.

Una tarde cualquiera de sábado comiendo en familia, mi padre me dejó saber con una magnífica elocuencia y seguridad que “el hombre que merecía no había nacido”. Lo decretó, porque casi llegando a la cuarta década de mi vida aún no encuentro a mi propio #partnerincrime.

Y con ese afán de cumplir con las expectativas de nuestro padre, olvidamos las propias y busquemos validación en el otro, quien sea, simplemente porque necesitamos ansiosamente la aprobación de nuestro primer amor, de nuestro padre.

Pero la mala noticia es que jamás cumpliremos esas expectativas, por más que nos esforcemos. Nuestro padre se sentirá orgulloso de nuestros logros, pero tratar de cumplir en totalidad lo que espera de nosotras, es imposible, y se nos rompen el corazón cuando, ya siendo adultas, nos enfrentamos a desacuerdos o pleitos con nuestro padre.

Lo que es más importante y valioso es satisfacer nuestras propias expectativas, convertir en realidad nuestros sueños, ser mujeres libres e independientes para alcanzar aquello que nos hace feliz a nosotras. Buscar una pareja “parecida” a nuestro padre, puedo ser favorable o jugar en nuestra contra.

En esta vida cada quien busca lo que quiere y lo que se cree como indispensable para ser una persona plena, satisfecha y feliz. Es complejo encontrar una pareja, pero si nuestro referente para hallarla es nuestro propio padre, todo puede salir muy mal, muy…

La autonomía, el amor propio, la confianza que depositamos en nosotras mismas más el libre albedrío, basado en voluntad, decisión y acción, pueden regalarnos la oportunidad de conseguir aquello que buscamos tanto en la vida, como con una pareja y hacerlo, además, de manera sana y acorde a nuestra propia necesidad de amor y estilo de vida.

El príncipe azul no existe y, mucho menos, debe ser nuestro padre. Como Lacan afirma, es necesario crearse padres propios. Sólo con esa libertad, podremos hallar nuestro lugar en el mundo, a nuestra pareja y es esencial ignorar la opinión ajena, misma que comienza en la familia y se extiende velozmente a todo círculo social al cual pertenezcamos a lo largo de la carrera de nuestra vida.

Solamente así, lograremos ser mujeres independientes, plenas, satisfechas y felices, sin creer que nuestro padre es el “amor de nuestra vida” y evitar ser el principal rival de nuestra propia madre.

 

 

 

 

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, Pilates enthusiast, and tobacco is my fucking addiction...

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